23 de febrero de 2012

Con el destino de su lado


Huracán no pudo doblegar a Defensores en el Bottino pero aún así no perdió las esperanzas. El triunfo en la última fecha de Douglas Haig clasificó al consolidado conjunto pergaminense pero bajó a Racing de Olavarría. En tanto, el empate entre Santamarina y Unión, próximos dos rivales del Globo en ese orden, encendió la llama de la ilusión. Dará pelea hasta el final.


Leonardo Estévez no baja los brazos e intenta que sus jugadores entiendan lo que se juega el próximo fin de semana en Tandil. Sabe y explica que el trabajo que hace es a mediano y largo plazo en el club, pero tiene una caja de sorpresas en sus manos. Quizás contenga un boleto hacia el reducido y con él un merecido premio, un manantial en medio del desierto que recorre buscando forjar un arma letal hecha de futbolistas jóvenes que de a poco se identifican con el globo que les cubre el corazón. Por eso, en medio de las estrategias que planea para desbaratar los planes de los de su par Forestello, prueba a un grupo de chicos para seguir proveyendo al equipo de liga local.

Aunque un triunfo en la localidad serrana haría estallar de alegría a los fanáticos de Huracán, de todas maneras y pase lo que pase, hay que entender que estos momentos son los que sirven. Un guerrero se hace guerrero en las batallas por la gloria: al sentir la presión tras sus espaldas y trasladarle el hambre a la pelota. 

Y la del sábado por la noche será una de esas batallas. La mentalidad de estos jugadores se irá haciendo camino al andar, como todo en la vida. El equipo se irá uniendo no sólo en la pelea diaria, sino en los tropezones, victorias y en los grandes eventos y desafíos que se presentarán. La experiencia del estratega que hoy tiene el club más grande de Tres Arroyos se irá nutriendo de este tipo de finales.

Es hora de aprender de los errores. Es hora de esperar más y de pedir menos. Es hora de aprender que un equipo de fútbol no se arma poniendo a once con el mismo color de camiseta y que la juventud que hoy baña al Globo es sin dudas un arma de doble filo. Se puede estar seguro de la voluntad, de las ganas y del trabajo. Pero hay que ser concientes de que las semillas no crecen de un día para el otro. Habrá que alentar el sábado sabiendo todo eso. Habrá que festejar si se gana, y mostrar una sonrisa si no es posible.

La primera batalla ya está ganada. El camino elegido es el apropiado, y el tiempo le dará la razón a un proyecto bien conducido como este. Llegó la hora de que cada uno deposite su voto de confianza y se siente a ver crecer a la criatura. Y disfrútenlo señores, porque si lo dejan vivir, un buen día será un verdadero monstruo. 

Santiago Menichelli, columnista de Somos Ciudad Web

1 Comentarios:

Publicar un comentario

IMPORTANTE: SOMOS CIUDAD WEB no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite. SOMOS CIUDAD WEB se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina e incluso de inhabilitar dicha herramienta de expresión en algunas publicaciones. La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores.

Twitter Facebook Favorites